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miércoles, 22 de julio de 2015

Luego de un sábado lupanaroso



Querida mía,

Concluye el primer día de este dudoso 2015, cuyo fiable calendario tiene cada casilla sin estrenar. Pero antes de que den las doce voy a pedir mis tres deseos, por el nuevo día que acabo de utilizar.
Pediré ante todo tu amor; trabajo para ir a ti; y salud para amarte en lo que me queda de vida. Aún guardo el deseo que me diste, para pedir en otra ocasión felicidad para ti únicamente.

En los días como el de hoy, recuerdo cuando te escribía: el sol de un invierno piadoso se deslizaba por el desnudo cristal de mi ventana; y los alborotados fotoncitos pegaban en la cuartilla tangentemente, entretanto los renglones amorosamente blancos se iban llenando poquito a poco con los enrulados caracteres de un quisquilloso bolígrafo de tinta azul, como decía el poema:

Enzarzando mis acciones
Una ergástula de ladrillo

Vuelvo a casa en este sábado lupanoroso, luego de un postergado viaje a Carbajosa de la Armuñia, con la vergonzosa resaca de unas viscicitudes que no tienen ni ton ni son… y experimento un sopor parecido a la tibia angustia que padecía por no tenerte. 





                                                   

lunes, 22 de junio de 2015

Un recreo en tus ojos



























En el claustro de las vicisitudes se oyó la campanada
para peregrinar por el alivio de tus ojos:
Un recreo viví en aquellos días de la cuita
Alivio que perduraba correteando por
la laguna turquesa de aquella miel volátil.


5 minutos duró el recreo que me devolvió a la alegría cabal;

En el goloseo de tu Espíritu reviví la pureza de la infancia inabordable,
Y en tus dedos de hada suave olí el perfume del albedrío.



Por un minuto volvió el erotismo resucitado en el recreo de tus ojos… Después
volví a la carga, increpado por la vileza de mis molinos. Y te escribí un verso

de pie quebrado.



dnld, 22 de junio de 2015

miércoles, 13 de mayo de 2015

XX Certamen Literario de Cartas de Amor "Villa de Mijas" - Mención de honor 2015


 

Queridísima mía,

Los amaneceres en Yugoslavia despuntan a las 9 y media de la mañana cuando se está acercando el invierno. Ya no quedan animales salvajes en nuestros alrededores: la violencia de los cañones y otras artillerías dispersan la fauna tupida, y únicamente quedan por aquí los soldados, la tierra y el murmullo del arroyo aterido. Los pájaros cucúes ya abandonaron los pinos, y en sus ariscos ramajes algunos nidos se han despoblado. Por las noches, en las torcidas trincheras, nos consolamos mirando a las constelaciones que atraviesan el cielo ocre aunque transparente. Y los pastizales se van blanqueando con los fascículos de la Luna. Te puedo jurar, vida mía, que si nosotros no estuviésemos aquí, éste sería el lugar más fantástico sobre la Tierra que hubiera creado nuestro Señor. Pero plantamos un regimiento cerca del río Drina, siguiendo las órdenes del sargento Friltz.

Ojalá mis te quiero lograsen traspasar todos estos caminos perturbados, y alcancen a tus manos dúctiles para estas Navidades. Despierto en mitad de la madrugada pensando en una canción que un día bailamos juntos, y desde entonces se convirtió en el primer recuerdo romántico del exquisito itinerario que ha cursado el grandioso amor nuestro. Tengo razones más que suficientes para creer que también tú la recuerdas en esos momentos de extrañamiento. Quizás cuando pienso en ti, a ti te asalten algunos pensamientos relacionados conmigo o con alguna experiencia mágica que hayamos vivido los dos. Si no fuera así, ¿qué significado tendría lo escrito en Mateo?:

 Se enamorarán, y serán uno solo.

Nada de esto tiene la importancia que todos creen. Y únicamente me mantiene con vida la consoladora ilusión de volver alguna vez al confort de tus abrazos fieles, a nuestro jardín de gardenias y a nuestros almendros de florecimientos copiosos. ¿Cómo está nuestro niño? La guerra me ha privado de la dicha de verlo crecer, correteando alrededor del limonero que aromatizaba la entrada al patio de casa, con ímpetu en primavera. ¿Te acordarás de mí en este mismo instante, que me arde el alma por estar a tu lado?

Diferencio tu nombre escrito en las polvaredas de los insolentes cañonazos, que disimulan por un momento las expresiones odiosas del enemigo. Tu nombre es mi destino, aparece en los congelados caminos del bosque, cuando marchamos buscando vidas para sacrificar, o cuando nos escondemos para no ser nosotros quienes se marchen al Cielo, digo, los que seamos afortunados. Ya que después de tanta masacre dudo mucho que alguien entre nosotros merezca una Eternidad amena. También tus iniciales son como orientadores divinos que me van marcando el paso cuando me desoriento: las piedrecitas a veces toman la forma de tu alegre Ce, como si el Señor me estuviera señalando hacia dónde debo marchar para mantenerme con vida cuando me siento desorientado por el agotamiento: Quiero volver a rodear nuestro limonero contigo, mientras contamos el número de retoños que nos trae febrero con el advenimiento de una primavera más. Quiero volver a esperar junto a ti el florecimiento de los almendros en el vado de nuestro río. Quiero recuperar junto a ti aquellas tardes de diciembre, cuando las obesas voces de Fígaro atravesaban imparablemente los muros que separaban una habitación de la otra, embellecidas por el artístico gotelé, que dejaba una impresión parecida a un lago salpicado por los primeros copos de nieve de la temporada del otoño puntual.

Igual que las estaciones del año, los anocheceres son inexorables; a veces postergan la hora en que nos llega la claridad, puesto que el día aparece impregnado de una neblina espesa. ¿Cuánto más faltará para que la paz culmine toda esta teatralidad con la bajada del telón a la guerra? Y aunque esta felicidad nos llegase a todos nosotros, no me alegraría tanto por el undo, como lo haría por volver a verte a ti, mi amor, para que me toques el alma con las sustanciosas entonaciones de tus sílabas, llenas de candidez y recuerdos de cada mirada que me has regalado con tus perfectos ojos azules, de tu carita de genia, de tus dedos rosados, de tu espalda mía.

Encomiendo a la voluntad de nuesrto Creador el acertado camino de estas manuscritas, y le imploro porque todo el efuerzo y lealtad con la que combatimos aquí, por nuestra patria castellana, sea meríto sufiente para que Él tenga en cuenta y me lleve otra vez a tus brazos, por los senderos de Su inquebrantable justicia.

 

Por siempre tuyo, Ezequiel

24 de diciembre de 1913



Título: En memoria de los caídos




Link: Mención de honor Certamen Villa Mijas 2015

viernes, 20 de marzo de 2015

Después de tu regreso






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Después de tu regreso
febrero tuvo otra vez todos sus días
Los Dioses celebraron tu regreso con
un sinnúmero de pétalos desprendidos
de la almendrada

Después de tu regreso
irrumpió en mi cuerpo el alma huída.
Y un aura verde… otra vez me contorneó
la forma.

Después de tu regreso
el frescor del río volvió al Tormes.
Los niñitos revoltosos se tiraron en la 
nieve cuajada.
Y Salamanca recibió 
al golondrinajeen primavera.

Después de tu regreso
Volvieron los perros vagabundos
que en las calles conmigo conversaban:
Germinaron girasoles para
acompañar las carreteras;
En los jardines otra vez se respiraba
el oloroso perfume de gardenias

Y una resurrección me desligó del calvario.






 















21 de marzo de 2015

Dnld, 2015



Escrito originalmente el 20 de febrero de 2015

 



domingo, 15 de febrero de 2015

Puedo pasar una vida entera viviendo con tu ausencia




 














Te descubrí en la escritura de mi desgarro
En la negación de tus pensamientos conseguí
vivir un poco.

Después tuve
impedida tu presencia en el auto-veto;
Vivir sin ti es vivir partido:
Una Odisea sin sirenas.

Tu silencio, antaño,
Fue la trituración del alma mía
Hoy en cambio son los cándidos respiros
que se toma Dios al dar remiendo a
la maltratación que me ioniza.

Si tú no existes, muero.

14 de febrero, 2015

jueves, 5 de febrero de 2015

Gestaciones











Frente al río buscó consuelo el alma suya,
Honda inspiración dejaron aquellas citaciones;
Rodearon su perímetro diligentes distracciones;
Más la métrica epopeya no alcanzó para matarla.

Amadores versos me invitaron a escribirte;
Halló forma el soneto
En un diálogo etéreo con los dioses.
Ese flujo de palabras
Que a cada instante entre nosotros se procrea
infundió soberbios erotismos en mi seno,
Que fallecen cuando estoy entre otros vivos.

En cada gota del Tormes mi niño resucita;
Allí un verso fecundaron las doctrinas
Que nunca debí excomulgar de mis adentros
Pues con los civilizados hallé sin ti mil muertes.

En el planeta del sigilo
Fértil útero de estrofas es de mi pecho
Si contemplo la cintura que me muestras…
Y me arrullas para que junto a ti caiga dormido.




de Consolaciones para mi desarraigo 
en la ciudad tormesina.





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