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lunes, 22 de junio de 2015

Un recreo en tus ojos



























En el claustro de las vicisitudes se oyó la campanada
para peregrinar por el alivio de tus ojos:
Un recreo viví en aquellos días de la cuita
Alivio que perduraba correteando por
la laguna turquesa de aquella miel volátil.


5 minutos duró el recreo que me devolvió a la alegría cabal;

En el goloseo de tu Espíritu reviví la pureza de la infancia inabordable,
Y en tus dedos de hada suave olí el perfume del albedrío.



Por un minuto volvió el erotismo resucitado en el recreo de tus ojos… Después
volví a la carga, increpado por la vileza de mis molinos. Y te escribí un verso

de pie quebrado.



dnld, 22 de junio de 2015

miércoles, 13 de mayo de 2015

XX Certamen Literario de Cartas de Amor "Villa de Mijas" - Mención de honor 2015


 

Queridísima mía,

Los amaneceres en Yugoslavia despuntan a las 9 y media de la mañana cuando se está acercando el invierno. Ya no quedan animales salvajes en nuestros alrededores: la violencia de los cañones y otras artillerías dispersan la fauna tupida, y únicamente quedan por aquí los soldados, la tierra y el murmullo del arroyo aterido. Los pájaros cucúes ya abandonaron los pinos, y en sus ariscos ramajes algunos nidos se han despoblado. Por las noches, en las torcidas trincheras, nos consolamos mirando a las constelaciones que atraviesan el cielo ocre aunque transparente. Y los pastizales se van blanqueando con los fascículos de la Luna. Te puedo jurar, vida mía, que si nosotros no estuviésemos aquí, éste sería el lugar más fantástico sobre la Tierra que hubiera creado nuestro Señor. Pero plantamos un regimiento cerca del río Drina, siguiendo las órdenes del sargento Friltz.

Ojalá mis te quiero lograsen traspasar todos estos caminos perturbados, y alcancen a tus manos dúctiles para estas Navidades. Despierto en mitad de la madrugada pensando en una canción que un día bailamos juntos, y desde entonces se convirtió en el primer recuerdo romántico del exquisito itinerario que ha cursado el grandioso amor nuestro. Tengo razones más que suficientes para creer que también tú la recuerdas en esos momentos de extrañamiento. Quizás cuando pienso en ti, a ti te asalten algunos pensamientos relacionados conmigo o con alguna experiencia mágica que hayamos vivido los dos. Si no fuera así, ¿qué significado tendría lo escrito en Mateo?:

 Se enamorarán, y serán uno solo.

Nada de esto tiene la importancia que todos creen. Y únicamente me mantiene con vida la consoladora ilusión de volver alguna vez al confort de tus abrazos fieles, a nuestro jardín de gardenias y a nuestros almendros de florecimientos copiosos. ¿Cómo está nuestro niño? La guerra me ha privado de la dicha de verlo crecer, correteando alrededor del limonero que aromatizaba la entrada al patio de casa, con ímpetu en primavera. ¿Te acordarás de mí en este mismo instante, que me arde el alma por estar a tu lado?

Diferencio tu nombre escrito en las polvaredas de los insolentes cañonazos, que disimulan por un momento las expresiones odiosas del enemigo. Tu nombre es mi destino, aparece en los congelados caminos del bosque, cuando marchamos buscando vidas para sacrificar, o cuando nos escondemos para no ser nosotros quienes se marchen al Cielo, digo, los que seamos afortunados. Ya que después de tanta masacre dudo mucho que alguien entre nosotros merezca una Eternidad amena. También tus iniciales son como orientadores divinos que me van marcando el paso cuando me desoriento: las piedrecitas a veces toman la forma de tu alegre Ce, como si el Señor me estuviera señalando hacia dónde debo marchar para mantenerme con vida cuando me siento desorientado por el agotamiento: Quiero volver a rodear nuestro limonero contigo, mientras contamos el número de retoños que nos trae febrero con el advenimiento de una primavera más. Quiero volver a esperar junto a ti el florecimiento de los almendros en el vado de nuestro río. Quiero recuperar junto a ti aquellas tardes de diciembre, cuando las obesas voces de Fígaro atravesaban imparablemente los muros que separaban una habitación de la otra, embellecidas por el artístico gotelé, que dejaba una impresión parecida a un lago salpicado por los primeros copos de nieve de la temporada del otoño puntual.

Igual que las estaciones del año, los anocheceres son inexorables; a veces postergan la hora en que nos llega la claridad, puesto que el día aparece impregnado de una neblina espesa. ¿Cuánto más faltará para que la paz culmine toda esta teatralidad con la bajada del telón a la guerra? Y aunque esta felicidad nos llegase a todos nosotros, no me alegraría tanto por el undo, como lo haría por volver a verte a ti, mi amor, para que me toques el alma con las sustanciosas entonaciones de tus sílabas, llenas de candidez y recuerdos de cada mirada que me has regalado con tus perfectos ojos azules, de tu carita de genia, de tus dedos rosados, de tu espalda mía.

Encomiendo a la voluntad de nuesrto Creador el acertado camino de estas manuscritas, y le imploro porque todo el efuerzo y lealtad con la que combatimos aquí, por nuestra patria castellana, sea meríto sufiente para que Él tenga en cuenta y me lleve otra vez a tus brazos, por los senderos de Su inquebrantable justicia.

 

Por siempre tuyo, Ezequiel

24 de diciembre de 1913



Título: En memoria de los caídos




Link: Mención de honor Certamen Villa Mijas 2015

viernes, 20 de marzo de 2015

Después de tu regreso






 




Después de tu regreso
febrero tuvo otra vez todos sus días
Los Dioses celebraron tu regreso con
un sinnúmero de pétalos desprendidos
de la almendrada

Después de tu regreso
irrumpió en mi cuerpo el alma huída.
Y un aura verde… otra vez me contorneó
la forma.

Después de tu regreso
el frescor del río volvió al Tormes.
Los niñitos revoltosos se tiraron en la 
nieve cuajada.
Y Salamanca recibió 
al golondrinajeen primavera.

Después de tu regreso
Volvieron los perros vagabundos
que en las calles conmigo conversaban:
Germinaron girasoles para
acompañar las carreteras;
En los jardines otra vez se respiraba
el oloroso perfume de gardenias

Y una resurrección me desligó del calvario.






 















21 de marzo de 2015

Dnld, 2015



Escrito originalmente el 20 de febrero de 2015

 



sábado, 17 de enero de 2015

La Perdida







Saltó hasta la otra punta de la Tierra
Para resguardar sus posesiones:
Acunadoras civilizaciones no halló nunca.
Ni nunca deja de aguardar a su Perdida.

Exigente fama jaló el criollo hasta la tierra de sus padres;
Una tarde entonces descubrió la traición del parlamento:
Pues resultaron ser todas las calles del exilio
Inexpugnables ciudadelas impidiéndole costumbres.

Para que el exiliado recuerde los orígenes
Usurparon a su corazón extraditado
Mazamorreras imposibles y exóticos cabildos…
Payadoras le mantienen atado de su pena.

El criollo rescatado de la muerte
Soñó hoy con la voz de su Perdida.
Metabolismo fidedigno le despierta
Con el sol saliendo en otro este.

Antípodas climas le brindaron a su suerte
El alivio inesperado que atrae el aire seco.
Sacrificio de la tierra dolió más de lo estimado…

Valora más que ayer las imbebidas aguas de sus ríos.
Pues autóctonas doctrinas recuerda más que antes
El arrepentido al no hallar La Pampa al despertarse
Lamentó el inexistente azar de ver a su Perdida.






 

dnld, 2006


miércoles, 14 de enero de 2015

Legendarias carabelas blanquecinas




  
Tal vez por vergüenza ya no mire tanto al cielo,
Ya las nubes no me sugieren ningún denomino:
Mirar al cielo hace mucho  dejó de interesarme.

De vez en cuando la perfecta Luna blanca
Se me incrusta en el rabillo
Y me invita a que mire las estrellas.
Entonces yo le explico que soy grande,
Y que mi amor no está en el cielo;
Que mis ojos ya no miran más allá
de los dinteles de las puertas,
Por si acaso algún día yo la viera…
Así no pierda otra oportunidad de enamorarme,
por estar buscando inmaculadas carabelas de algodones
Allá lejos, donde el más alto de los hombres
Nunca llega...
Ni aún con la puntita de los dedos.

Cuánto a mí me gustaría recostarme
Sobre el césped impredecible de la plaza,
Y tener de compañero a un guardián escarabajo
(Si yo fuera diminuto me parecería un dinosaurio,
O una máquina futura, o una bestia abominable...
Que sólo vi en mis pesadillas).

Ojalá pudiera recostarme en una plaza
Con los ojos en el cielo,
Y sentir cómo se pierden en mi última retina
Legendarias carabelas blanquecinas;
Yo querría que expresivas lágrimas vivientes
Despidiesen a una manada repentina de caballos,
que se adentran de perfil en mis pupilas,
Y que se esfuma poco a poco
sin que su paso indetectable deje huellas.

Yo quisiera que esta noche la gran Luna anaranjada,
Pinte de púrpura a las nubes vespertinas
Y en el negro espacio que el sol ha abandonado,
Se entrometiera una delgada nube inspiradora...
Y mi recuerdo la convertiría en la forma de tu cara.

Recuerdo cuánto me gustaba ir a la plaza de mi barrio
Apenas la mañana diferenciaba las bancas centenarias;
Yo tenía la esperanza de que mis trenes celestiales
Volvieran de regreso a despedirse.
Ahora que la inesperada helada
Me ha hecho buscar refugios naturales,
Y en la desesperación suplico que el cielo ya no esconda
A mis amigos los dragones,
He perdido esa paciencia
Que en las nubes inventa sustantivos.

Hoy que mis palabras
Se articulan sin la misma fe que hace diez años,
Y en la marcha del discurso viejos textos
que he leído en otros mayos se entrometen en mi vida:
Miro hacia los cielos y mi corazón ya no quiere susurrarme
Que en las nubes hay figuras escondidas.

Quizás entre las nubes encuentre algún recuerdo tuyo,
Y yo viva nuevamente...
Pues en tus ojos ha renacido muchas veces
Ese niño que se recostaba en la plaza a buscar nubes blanquecinas
Y hoy ya no cree ni siquiera en Jesucristo.









dnld, 2006